Graba tu self-tape, del primer intento al envío.
Un self-tape rara vez falla por la interpretación. Falla por el encuadre, por el sonido, o por una réplica lanzada demasiado rápido por alguien que te hace el favor.
¿Cómo se graba un self-tape con Acto?
Basta el móvil. El texto pasa a tu ritmo justo encima del objetivo, una voz te da la réplica y mantienes las manos libres. Grabas tantas tomas como quieras, las revisas una al lado de otra y te quedas solo con la que aguanta.
¿Quién da la réplica?
Una voz, o la de tus compañeros si la han grabado. En ambos casos llega a tiempo, sin adelantarse ni arrastrarse, y puedes repetirla las veces que haga falta sin agotar a nadie.
¿Y una vez elegida la toma?
Sale por un enlace, a un director de casting, a tu agente o a alguien cuya opinión quieres. Sin archivos pesados que enviar, sin compresión que estropee el sonido. La misma herramienta sirve para ensayar y para entregar.
Preguntas frecuentes
¿Qué formato se pide para un self-tape?
Las indicaciones varían de un casting a otro, y siempre manda la que has recibido. Lo que vale en todos: la cara nítida, el sonido limpio, un fondo liso y el slate si lo piden.
¿Hace falta iluminación de verdad?
Una ventana enfrente basta en la mayoría de los casos. Lo que se nota es el contraluz y la sombra proyectada, no la falta de equipo.
¿Se puede repetir una toma sin empezar de cero?
Sí. Cada toma se guarda aparte, las comparas y borras el resto cuando has elegido.
Para ir más lejos
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